En septiembre hemos comenzado un nuevo curso de clases de apoyo escolar en AID. Este año participan 17 niños y niñas de Educación Primaria y Secundaria, tanto españoles como de otras nacionalidades, con necesidades y situaciones muy diversas.

Algunos presentan dificultades de aprendizaje, dislexia, TDAH o problemas relacionados con la escritura y la lectura. Otros necesitan un refuerzo especial porque todavía no dominan suficientemente el castellano. Y también hay quienes simplemente precisan de un lugar tranquilo donde hacer sus tareas, resolver dudas, sentirse acompañados y relacionarse con otros niños y niñas.
Pero estas clases son mucho más que apoyo escolar. Poco a poco vamos creando un espacio compartido en el que menores de distintas familias, culturas y creencias pueden conocerse, convivir e interactuar con naturalidad.
Mientras hacen deberes, preguntan una duda o comparten un rato con los demás, se van estableciendo relaciones que difícilmente aparecerían de otra manera. Niños y niñas que quizá viven muy cerca, pero pertenecen a realidades diferentes, encuentran aquí un lugar común.
¿Estamos haciendo tejido social? Nosotros creemos que sí. Porque acompañar en los estudios es importante, pero también lo es ayudar a construir espacios donde cada niño y cada niña pueda sentirse acogido, reconocido y parte de una comunidad diversa.
Desde AID seguimos apostando por la educación como herramienta de igualdad, pero también por algo igualmente necesario: crear oportunidades para encontrarnos, conocernos y aprender a convivir desde pequeños.
