En la Asociación AID de Córdoba vivimos con alegría una de esas noticias que dan sentido a todo el esfuerzo compartido: dos chicas de la Casa de Acogida Mambré han encontrado trabajo y han podido iniciar una nueva etapa de mayor autonomía.
Cada salida de la casa es especial. Supone que, después de un tiempo de acompañamiento, apoyo y convivencia, una persona puede dar un paso adelante y continuar su camino con más estabilidad y esperanza. En esta ocasión, celebramos la salida de Fatimé, que comenzará a trabajar en Pozoblanco, y también la de Fanida, que igualmente ha podido dejar la casa al encontrar trabajo.
Estas despedidas tienen siempre algo de emoción y de gratitud. No solo porque se abre un nuevo horizonte para ellas, sino porque dejan también unas palabras que reflejan lo vivido durante su paso por Mambré: el apoyo recibido, los vínculos creados y el valor de sentirse acompañadas en momentos importantes de la vida.


Fatimé nos ha hecho llegar este mensaje de agradecimiento:
Hola, soy Fatime. Quería decirles que ahora que iré a trabajar y a vivir en Pozoblanco y a seguir mi camino, quería agradecerles a la Asociación AID, a todas las personas que apoyan y ayudan a las personas en esta asociación.
Gracias a Francisco, Pilar, Lucía y Mari Carmen, y a las chicas de la casa por apoyarme y estar conmigo durante el tiempo que viví en la casa. Me voy muy contenta y agradecida con todos por su apoyo y cariño.
Por su parte, Fanida nos ha enviado este texto de despedida:
Hola a todos.
Quiero agradecer sinceramente a todos los miembros de la asociación AID por su apoyo, tanto económico como social y moral. Gracias por ayudarme cuando más lo necesitaba; su presencia, acompañamiento y solidaridad han sido invaluables y muy importantes para mí.
Estoy muy agradecida y nunca lo olvidaré.
Muchísimas gracias a Francisco, Mari Carmen, Pilar, Rosa, Lucía y Nadia.
Gracias a mis compañeras de Casa Mambré por su paciencia y la buena convivencia.
Noticias como esta nos recuerdan que la Casa de Acogida Mambré no es solo un recurso habitacional. Es también un espacio de acogida, de cuidado y de impulso para que cada mujer pueda reconstruir su camino y avanzar hacia una vida más digna y estable.
Desde AID damos gracias por estas dos nuevas etapas que comienzan. A Fatimé y a Fanida les deseamos lo mejor en este nuevo tiempo. Su alegría es también la nuestra.

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